El ex Presidente Eduardo Duhalde dijo que tuvo un acto psicótico, como justificación a sus dichos que se venía un golpe militar y que el año próximo no habría elecciones en la Argentina.

El Presidente Alberto Fernández comete todos los días actos psicóticos al negar la realidad: la cuarentena no es cuarentena, la sesión de diputados no ha sido una sesión, la gente buena no marcha hoy, la oposición seria no critica, los empresarios necesarios son los que el gobierno define, los sindicalistas ejemplares son los Moyano, la gente responsable es la que no sale a contagiar y la buena gente es la que no marcha y lo hará más tarde… podría seguir con muchísimos ejemplos más.

Ni hablar de los actos psicóticos de Cristina Kirchner, lo que ocurre que en este caso ya los hemos naturalizado. Basta decir por ejemplo que ha señalado que la verdadera corrupción ha sido Cambiemos, que ella solo ha sido perseguida por los poderosos, que ha sido víctima de espías y que no debe explicaciones en tribunales sino que los jueces le deben explicaciones a ella que ya ha sido absuelta y espera por ellas.

Los funcionarios del gobierno deben incurrir todos los días en actos psicóticos para seguir los deseos y objetivos de Cristina Kirchner: que el ajuste a los jubilados no es tal, que los embajadores no son tales y son en verdad diputados, que las expropiaciones no son tales, que la inseguridad no es inseguridad, que los asesinatos y desapariciones no son tales, que los presos no deben estar presos, que las escuelas dañan y los casinos enseñan, que los delincuentes no son delincuentes y que las tomas y usurpaciones no son tales , que la moratoria no fue impunidad, que el apriete y persecución a medios, jueces y periodistas no es tal, que los DNU no son DNU, que el estado de sitio no es estado de sitio y que la desorientación e incompetencia del gobierno no es tal, etc.

La reforma judicial que propicia Cristina Kirchner es en definitiva el instrumento que ha ideado para poder obtener estos objetivos que considera justos.: su autoamnistia y pavimentar con reformas electorales, constitucionales y de la Corte Suprema la eternizacion en el poder de la autocracia familiar, condenar, encarcelar y perseguir para adelante a todos aquellos quienes han intentado instalar mentiras contra ella.

Lograr ir a una autocracia con certificado de higiene democrático donde no exista la posibilidad de disputar el poder, elemento característico, constitutivo, escencial y primario de todo sistema democrático.

El martes 1 de septiembre también vivimos los actos psicóticos de Sergio Massa que ante un protocolo vencido que autorizaba solo desarrollar sesiones presenciales y al concurrir en ese sentido, los diputados de Juntos por el Cambio vimos como el Presidente de la Cámara nos decía que las sesiones virtuales no eran virtuales, que la sesión presencial de la que estábamos participando no era presencial, otros actos psicóticos, que las sesiones virtuales y presenciales no son tales, otro acto psicótico y que nosotros estábamos en el recinto pero no estábamos.

Es grave la psicosis de dar por no pasados los hechos y eso llegó también el martes de manera dramática a la Cámara de Diputados.

El apuro de Cristina Kirchner en su afán de ir por todo, determinó que el Presidente de la Cámara de Diputados para alinearse con esta necesidad haya tenido que violar el reglamento del cuerpo y la Constitución Nacional.

Es un momento serio en el cual debemos actuar seriamente y proponer cosas serias.

Sino el país entrará en la psicósis del Gobierno que allanara aún más su radicalización. La tiranía más inteligente es la que enfrenta unos con otros desde la psicosis y el cinismo líquido para finalmente provocar el reinado tranquilo de quién causó y género ese enfrentamiento.

No le hagamos lugar a la pandemia en las neuronas.

No es como nos trata a nosotros la pandemia sino como tratamos nosotros a la pandemia.

Si incurrimos en actos psicóticos o cinismo líquido mal vamos a poder manejar el tema de la pandemia.

Debemos garantizar sesiones presenciales en el parlamento.

No se pueden votar leyes que definen el futuro del país de modo virtual o remoto, leyes de fondo o de un impacto institucional inconmensurable, definitorio de nuestro porvenir de este modo.

El mundo civilizado y las democracias más importantes del mundo sesionan de modo presencial.

Sólo se necesita cordura y voluntad política de darle al Parlamento el rol que debe tener en nuestro sistema democrático y no hay pandemia que valga para menguarlo, encorsetarlo, inoperativizarlo y desnaturalizarlo en un momento tan importante.

Esta nueva anormalidad de funcionamiento del parlamento, es más líquida aún, es de aliento corto sino somos capaces de ponerle cabeza e ideas para allanar el camino a la presencialidad del debate, que es la única solución posible que garantiza evitar la desmezura de los actos psicóticos o el cinismo líquido en que vivimos.

Debemos actuar frente a esta realidad con firmeza y claridad exigiendo recuperar la cordura cívica y la normalidad institucional frente a sus perpetradores.

El Dante en la Divina comedia nos alertaba en el siglo XIV que el lugar más oscuro del infierno estaba reservado para quienes eran neutrales en momentos de crisis morales y no actuaban no tanto por cobardía o miedo sino porque les convenía no actuar.

Mientras tanto, el pueblo está solo y espera como dijo en su obra paradojalmente Scalabrini Ortiz.

Álvaro de Lamadrid
Diputado Nacional

Comentarios

comentario

Facebooktwittermail