La idea de ir por todo de Cristina no es nada onírica ni novedosa, pero se caracteriza en este presente por una exacerbada y recrudecida necesidad de dar muerte por asfixia a la libertad a través de la destrucción de las instituciones que resguardan el republicanismo, la justicia, la división de poderes y los controles.

La llave para lograr esto es la Justicia. Cristina quiere acusar a la Justicia porque se animó a investigarla y como las pruebas son tan elocuentes y categóricas necesita “ella” convertirse en la Justicia.

Si no logra la reforma Judicial su destino es la cárcel (como Lula Da Silva y Evo Morales que está investigado por graves delitos en su país) o el exilio (como Abdala Bucaram o Rafael Correa los dos ex presidentes ecuatorianos, el primero exiliado por 20 años en Panamá y el segundo en Bélgica), por eso está tan apurada, se siente acorralada.

La desvela la idea de terminar presa y por eso buscó fueros en el año 2017 cuando las causas en su contra avanzaban y pudo mantener su libertad por ellos cuando Bonadío pidió su detención.

Cristina estaría presa si Juntos por el Cambio estaría en el gobierno. Porque la Justicia hubiera avanzado en sus causas, juicios orales y sus condenas y castigos eran inevitables.

Hasta Máximo tuvo que dejar de jugar a la Play y entrar a la política para garantizar su libertad. Ahora los aduladores de la Cámpora nos quieren hacer creer que es un cuadro político, cuando uno sabe no tiene grandes ideas de futuro, más que del propio futuro.

Las pruebas más contundentes son las obras que no se hicieron y se pagaron y además los sobreprecios. Los cuadernos de Centeno pusieron en papel la información precisa, diaria y detallada de esa corrupción organizada y de esa asociación ilícita armada desde el gobierno para delinquir que tanto denunciamos antes.

El kirchnerismo nacionalizó la cartelización total de la obra pública que ya tenía en Santa Cruz. Austral Construcciones, ya existía de hecho, con otros nombres. Lo que hicieron fue agrupar las otras empresas en una nueva empresa a nombre de Lázaro Báez, pero de los Kirchner. Ellos se pagaban a sí mismos. En pocos países del mundo, la misma persona que firma las obras se contrata y se paga a sí misma todas las obras de un país. Aquí paso, pero además se pagaron con sobreprecio. Pero como si fuera poco, tampoco se hicieron. Realismo mágico Kirchnerista.  Se dicen progresistas. Yo digo que no es progresista la corrupción organizada y sistémica.

La Corte Suprema tomó nota del «vamos por todo» recargado de Cristina y puso un freno al aceptar el per saltum para impedir se trasladen a los jueces que investigan a la Vicepresidente, pero no es para que nos quedemos tranquilos.

La respuesta desde el Instituto Patria llegó rápido y fue ordenarle a Sergio Massa que avance en Diputados para inmortalizar las sesiones virtuales desconociendo el reglamento y los acuerdos parlamentarios.

Sergio Massa hace todo lo que Cristina le pide, porque sabe que la “Jefa” está haciendo las cosas mal y esto no va a terminar bien. Es el Caballo de Troya del Gobierno de los Fernández y aspira a ser el Eduardo Duhalde del 2020.

El Presidente Alberto Fernández, terminó siendo un tibio y un irresponsable. Su anhelo de ser Presidente le está costando muy caro a todos los argentinos.

Él sabía que no iba a gobernar, desde el comienzo de su presidencia dije que era el Juárez Celman de Cristina y el tiempo me dio la razón. Aceptó ser un presidente testimonial y eso demuestra que es bueno para hacer los mandados, pero no para gobernar y liderar.

Ante este panorama, Juntos por el Cambio debe estar unido. Deshilacharnos y fragmentarnos haría imposible poder ganar las elecciones del año que viene, pero convertiría en una quimera la posibilidad de recuperar el poder en 2023.

Pero esa unidad no es el objetivo, sino que es la herramienta. El objetivo es salvar al país, rescatar el país del lugar a donde lo quiere llevar Cristina. Impedir se consagre la autocracia familiar, hereditaria, consanguínea, que nos lleve a Santa Cruz.

Por eso que la unidad sólo podrá ser sólida y consistente si está claro cuál es el objetivo.

Quién no vea que el país está en peligro, quien no crea que exista una vocación hegemónica autoritaria difícilmente valore y comparta el para qué, de la unidad, que no es solo una cuestión de fortaleza electoral. ¿Ser fuertes electoralmente para qué? Para salvar y rescatar al país.

Por este motivo, Juntos por el Cambio no puede sumar a los arrepentidos del Kirchnerismo. Los mismos que ayudaron a que Argentina se transformara en este caos no pueden venir ahora a querer decirnos cómo se sale de esta crisis.

Por acción u omisión, muchos de los nombres que suenan para incorporarse a Juntos por el Cambio fueron partícipes necesarios del avasallamiento que hizo Cristina Kirchner contra las instituciones de la República y hubiesen formado parte de este gobierno y de su estocada final para hacer del futuro de la argentina el presente de Santa Cruz, de haber sido convocados.

Juntos por el Cambio no necesita más peronismo. Lo que necesita es escuchar a la gente, a los olvidados, a la clase media que siempre pone y pierde y nunca le toca, necesita debatir internamente y proponer una alternativa potente de cara a las elecciones de medio término del próximo año. Y sobre todo comenzar a diseñar un proyecto de desarrollo de país. Dejar de ser el granero del mundo para ser el supermercado del mundo.

No se resuelven los problemas de Argentina con los mismos que los crearon. Los peronistas gobernaron 33 de los últimos 37 años la provincia de Buenos Aires y no hay nada para destacar, al contrario, han sumido a la provincia en un estado de pobreza que en algunos territorios hace vivir a la gente como el hombre del año mil.

Juntos por el Cambio debe ser una coalición de gobierno moderna, con programas claros, institucionalidad, organicidad, competencia definida y reglas de juego y proyectos de futuro. Todo eso le dará a la coalición viabilidad. Eso es lo que hay que asegurar con potencia: la viabilidad de Juntos por el Cambio para el futuro.

¿Cómo se logra este propósito y se lleva a cabo esta inmensa labor?

Teniendo en claro dos cuestiones.

La primera, cual es el objetivo que primeramente debemos acometer: salvar y rescatar el país.

La otra cuestión es imperecedera: que para Juntos por el Cambio su misión por principio no es ganar elecciones, sino transformar a la Argentina.

Álvaro de Lamadrid

Diputado Nacional

Juntos por el Cambio

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