Evo Morales está refugiado en Argentina pero no se queda quieto: protagoniza actos con la comunidad boliviana local y dirigentes oficialistas con el respaldo explícito de Alberto Fernández.

Además de aceptar su estadía ni bien llegó a la Casa Rosada, el presidente ya se sumó a la campaña para las elecciones de Bolivia el 3 de mayo: recibió al candidato del MÁS Mario Arce y retuiteó un estudio de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que cuestionaba el informe de la OEA que denunció fraude en las elecciones del 10 de noviembre.

El trabajo fue encomendado por el Centro de Investigaciones en Economía Política (CERP) y sostuvo que no se evidencia un cambio «inexplicable» y drástico de la tendencia de la votación durante el conteo que le había permitido proclamarse ganador.

El estudio estadístico de John Curiel y Jack Williams publicado en el blog The Monkey Cage de la web del diario The Washington Post generó tal revuelo internacional, que este miércoles el MIT Bolivia en Estados Unidos aclaró que en realidad nunca lo hizo sino que fue realizado por dos investigadores de su laboratorio electoral pero contratados especialmente por el CERP, un think tank con sede en Washington.

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El trabajo de Curiel y Williams es tan importante porque desmiente la acusación de fraude a la que arribaron los técnicos de la OEA en la misma noche de la votación y expusieron mediante un informe provisorio que desató enfrentamientos y cortes de rutas durante 20 días que obligaron a Morales a renunciar después de una sugerencia del jefe del ejército local antes las cámaras de televisión. Para el peronismo, que entonces era oposición, se trató de un golpe de Estado.

Evo ganó en la comunidad boliviana en Argentina en las elecciones impugnadas de Noviembre por el 90% de los 98 mil votantes que, según el conteo oficial impugnado por la OEA, resultaron la clave de su triunfo. Volverán a serlo el 3 de mayo y por eso la campaña argentina de Morales no sólo es simbólica, sino estratégica.

También para el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, quien la semana pasada ordenó a su misión permanente ante la OEA solicitar una respuesta por escrito sobre el estudio del MIT que será crucial para el futuro de su presidente Luis Almagro, a quien junto a Alberto intentan reemplazar por la ecuatoriana Fernanda Espinoza en la elección del 20 de marzo.

López Obrador sin embargo quedó en una posición incómoda cuando trascendió que empujó la salida de Evo de México, primer destino elegido para asilarse, al parecer por presiones de la administración de Trump, según denunció la oposición. La misma presión sintió la administración de Alberto, cuando obligó a Evo a suspender un acto en Salta en la frontera con Bolivia.

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Como sea, Evo Morales pasa estos días recorriendo las ciudades de mayor presencia de la comunidad boliviana en la Argentina, donde en noviembre ganó con el 90% de los 98 mil votantes que, según el conteo oficial impugnado por la OEA, resultaron la clave de su triunfo. Volverán a serlo el 3 de mayo y por eso la campaña de Morales en su país de asilo no sólo es simbólica, sino estratégica.

Alberto en la Casa Rosada con el candidato a presidente de Bolivia del MAS, Arturo Arce.

Aunque en algunos casos Morales se muestra con figuras políticas, dirigentes que participaron de estos encuentros contaron a LPO que son coordinadas por su equipo y referentes de las comunidades bolivianas. Las listas de invitados se definen desde el bunker del MAS montado en el barrio porteño de San Telmo, donde trabaja full time un equipo logístico y de prensa.

Quienes participaron de esos actos aseguran que no hay intervención del Ministerio del Interior, que quedó a cargo de la estadía de Morales en el país cuando pasó de la condición de asilado a refugiado. No tiene responsabilidad sobre sus actos el canciller Felipe Solá, quien lo recibió en Ezeiza a pocas horas de asumir y abrió su único foco de tensión real con Estados Unidos, clave en la renegociación de la deuda externa por ser el país con mayor cantidad de acciones en el FMI y la sede de los bonistas privados.

Este viernes, Evo visitará Mendoza, donde hará una conferencia de prensa, una charla en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y un almuerzo con legisladores. El sábado almorzará con sindicatos, empresarios y miembros la muy numerosa comunidad local.

El itinerario fue similar al de la mayoría de sus recorridas. El 22 de enero visitó la Cooperativa Frutihortícola de Nor Chichas de Moreno y una semana más tarde viajó a a Ushuaia para recibir el título de doctor honoris causa otorgado por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (Untdf).

Evo Morales en la sede de ATE en Buenos Aires.

Uno de las pocas conferencias en la Ciudad Buenos Aires fue junto a sus abogados Raúl Zaffaroni y Gustavo Ferreyra para cuestionar la inhabilitación a participar como candidato a senador de los comicios de Bolivia y habló con la prensa en la sede de ATE, central obrera cercana al kirchnerismo. También ofreció en otra ocasión una conferencia de prensa junto a Arce. Es claro el apoyo del Gobierno para que despliegue sin inconvenientes su campaña.

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En una entrevista con la televisión púbica, este viernes reconoció que aún no tiene decidido si viajará a votar porque sabe que podría terminar en prisión por las múltiples causas judiciales abiertas desde que ocupó el poder la senadora Jeanine Áñez Chávez, una de las candidatas presidenciales de la oposición. Otros son Luis Fernando Camaño, líder de las protestas en Santa Cruz de la Sierra por el supuesto fraude; y Carlos Messa, quien compitió el 20 de octubre y ocupó el segundo lugar.

El 29 de febrero Evo visitó a la población boliviana de Quilmes y fue recibido por la intendenta, la kirchnerista Mayra Mendoza. Luego estuvo en Ezpeleta, partido de Berazategui, donde visitó el Centro Integral de la Mujer Marcelina Meneses, una boliviana que murió empujada en tren roca junto a su bebé, mientras sufría ataques xenófobos. Lo recibió en Morón el intendente Lucas Ghi y recorrieron el mercado frutihortícola Saropalta y a los devotos de la virgen de Copacabana.

Evo Morales junto a Mayra Mendoza en la intendencia de Quilmes.

El proselitismo de Morales casi no provocó reacciones en la oposición que en noviembre, cuando todavía era oficialismo, se negó en el Congreso a calificar como golpe de Estado la salida de Morales, pese a que muchos de sus legisladores como el jefe de Diputados Mario Negri lo habían definido como tal segundos después de escuchar al jefe del ejército recomendar su salida. El cordobés logró que se vote a mano alzada para no exhibir fisuras.

El único diputado opositor que se refirió a la campaña local de Evo fue el radical Alvaro de Lamadrid, autor de libros muy vendidos sobre la supuesta corrupción del kirchnerismo. Presentó un pedido de informes al Gobierno sobre su posición en la contienda de Bolivia, un tema que aún no está en la agenda de Cambiemos como lo estuviera la crisis de Venezuela.

Para De Lamadrid, la reunión de Arce y Fernández generó profunda preocupación en distintos sectores de la sociedad, así como reclamos justificados en la Nación vecina».

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Y manifestó su preocupación «sobre las condiciones y transparencia para el voto de los bolivianos residentes en nuestro país en las elecciones a celebrarse el próximo 3 de mayo, así como durante todo el proceso previo a dicha jornada», cuando volverán a ser letales para el resultado de los comicios.

El diputado solicita una «comunicación y trabajo coordinado con las autoridades del gobierno interino de Bolivia, así como con las autoridades designadas por ese gobierno en nuestro país», un reclamo que no encontrará eco en la Rosada porque Fernández no reconoce a Añez, quien tampoco fue aceptada por las autoridades del PRO y de la UCR en los términos que lo plantea el diputado Lamadrid.

El presidente ni siquiera nombró un embajador en Bolivia, cuya representación la heredó el encargado de negocios y recién revaluará la relación bilateral cuando pasen las elecciones y el casi seguro ballotage tres semanas después. Los funcionarios de la cancillería que hablan con sus colegas de La Paz no tienen las mejores expectativas. «En cualquier escenario, todo termina muy mal», repiten, según reconstruyeron fuentes de la diplomacia local a LPO. Evo, mientras tanto, visita a sus compatriotas en Argentina.

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