1.- ¿Contanos cuáles son tus expectativas para el país a partir del nuevo gobierno de Macri?

Con todo cambio de gobierno se renuevan esperanzas y expectativas. Hay una nueva ilusión y un aire fresco inocultable a partir de la asunción del nuevo Presidente, quién procura generar en la sociedad la certeza, que pese a existir graves, arduos, complejos y estructurales problemas heredados que sortear; ellos se van a transitar sin violencia, imposiciones y actitudes autoritarias.

Es saludable dejar atrás años de aturdimiento y psicosis para darle entrada a la realidad suprimida por el Kirchnerismo.

Al nuevo gobierno se lo deberá dejar andar y pronto irá mostrando su perfil, prioridades, modos y características.

Las dificultades que tendrá el Presidente Macri para aprobar leyes y conformar mayorías en la Cámara de Diputados y la adversidad numérica absoluta con que cuenta en la Cámara de Senadores explican su invocación tendiente a que practiquemos “el arte de acordar” en su primer discurso como Presidente. Esto fue reafirmado por la convocatoria, al otro día de asumir, a todos sus rivales en las elecciones presidenciales al dialogo político.

Creo que cuando se pase la euforia y la ilusión de creer que el cambio de gobierno resuelve todos los problemas y se advierta que esto no es así, podríamos encontrarnos con un horizonte difícil de tensiones y obstruccionismo. En ese aspecto tengo claro que lo que viene lamentablemente nos colocará en una sórdida disyuntiva. La oposición que tendrá el nuevo Gobierno de parte del Peronismo en su conjunto y en especial del sector más duro que responde a la Ex Presidente Cristina Kirchner será una triste y mezquina realidad que habrá que vivir.

Se buscará el fracaso del Gobierno.

Lo afirmo de ese modo con claridad, porque la Ex Presidente jugo a perder éstas elecciones y se aseguro de decretar la derrota de su candidato Daniel Scioli de manera elocuente.

Lo evidente si tiene algo es que siempre es evidente. Colocarle a Scioli a Zannini de candidato a Vicepresidente no fue para ganar la elección, fue por si ganaba Scioli, que es otra cosa.

Esta visión mía fue reflejada incluso por el Diario El País de España y es lo que sucedió. Pocos lo vieron así, ya hoy no se discute casi.

La apuesta de la Presidente fue que ganará Macri y desde el día que esto ocurrió se profundizó, con simbolismos tácticos, el plan alocado de intentar volver en 2019.

Veo en el Presidente Macri una clara actitud autoimpuesta de mostrar señales de fortaleza equivocando caminos.

No está bueno que el Presidente se coloqué como única meta de su gobierno el terminar su mandato. El desafortunado decreto cubriendo dos vacantes en la Corte Suprema nombrando jueces en comisión, sin enviar los pliegos al Senado como corresponde, demuestra eso.

Actuó con realismo y pragmatismo Peronista intentado acomodar los procedimientos constitucionales a sus deseos. Eso son resabios de cuán hondo han calado estos años de palo y zanahoria. Fue muy saludable y hasta inteligente se diera marcha atrás con esa medida, sin que juren los jueces y asuman esperando a enviar los pliegos.

Este tema me hizo ver que existe miedo a disentir y salirse de la ola. Lo que uno cree que está mal, debe expresarlo y fundarlo sin miedo. Yo al menos, para eso he luchado todos estos años.

No se aporta al debate apoyando todo lo que haga hoy el nuevo Gobierno, sólo porque venimos de años de desmesura, violencia e ilegalidad. Es peligroso eso además.

Es deshonesto y disparatado sino lo que se viviría.  Por un lado quienes lucharon contra el poder bruto todos estos años callando críticas si corresponden ante una medida y, enfrente, los que destrozaron las instituciones pidiendo apego a la Constitución y las leyes.

Actuar así sería matar a la política y convertirla en una lucha sin sentido por el poder.

2-¿Cuál es tu opinión acerca de Cambiemos?

El Gobierno de Macri, si bien conto con el apoyo electoral de la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica (CC) de Elisa Carrio, a mi modo de ver no será una coalición de gobierno, sino un gobierno que contará con colaboración parlamentaria y legislativa de estas fuerzas políticas.

El radicalismo tiene una larga historia política caracterizada por un rol claro tendiente a afianzar el  funcionamiento de las instituciones y la democracia.

En ese orden, debemos procurar, en esta etapa nueva, devolverle plena vigencia a la Constitución Nacional y recuperar la vigencia plena de las instituciones y la ley.

Que se garantice en el país el principio de la igualdad ante la ley y que ésta incorporé al Gobierno.

El parlamento debe recuperar su rol natural de debate y deliberación de los temas públicos nacionales dejando atrás el tiempo de la imposición. 

Es   necesario,   sin   revanchas   ni   venganzas,   investigar   la   corrupción   de   Cristina   Kirchner   y  juzgarla.

Pero, no sólo, la corrupción declarada y evidente, sino sobre todo, la subterránea, la que se gesto a   través   de   redes,   nexos   y   conexiones   internacionales   y   tiene   un   entramado   de   círculos concéntricos  de testaferros, cuentas secretas  a  nombre  de  empresas fantasmas y testaferros, participaciones   en   empresas,   -caso   YPF   el   más   paradigmático-   y   bienes   y   negocios   no declarados.

Vienen nuevos tiempos,  combatir la pobreza, investigar  la  corrupción y  llevar adelante una reforma política y del sistema electoral son los tres temas más urgentes.

Por la salud de la República necesitamos recuperar la agenda de la transparencia, la decencia y la búsqueda en serio de la igualdad.

Pronto saldrá un nuevo ensayo que ya he terminado. Allí doy mi visión sobre todos estos años y lo que debemos aprender como sociedad.

Sostengo que sería un gran error de Macri renunciar a juzgar en serio la corrupción de estos años y canjear  impunidad a cambio de la seudogobernabilidad que le ofrezca Cristina Kirchner y el PJ.

Estos años dejaran algo positivo a la sociedad si internalizamos las enseñanzas.

La primera, que no todo cambio, como ocurrió en 2003, requiere de cheques en blancos y ausencias de control. 

En segundo término, que debemos poner el poder en las instituciones y no en las personas. Por último, internalizar, que el poder sin control siempre oprime.

Vienen nuevos tiempos. Combatir la pobreza, investigar la corrupción y llevar adelante una reforma política y del sistema electoral son los tres temas que considero más urgentes.

Hay una esperanza que debe ser aprovechada y honrada.

Por la salud de la República necesitamos recuperar la agenda de la transparencia, la decencia y la búsqueda de la igualdad.

Un pobre en la Argentina y un país sin reservas y sin Estado, luego de años nunca vistos de crecimiento, son una vergüenza inexplicable. 

  1. Si bien no estás viviendo en Navarro, cómo ves la gestión que ha realizado el Intendente Santiago Maggiotti hasta el momento?

Te puedo contestar por lo que leo o escucho: estos años de Santiago han sido buenos. Tiene el aprobado. Así lo entendió la gente además dándole su voto de confianza. No cuento con elementos para hacer un análisis pormenorizado de sus logros y sus tareas pendientes por lo que sería imprudente intentar un análisis más riguroso.

Sin esquivar la respuesta te puedo decir lo que pienso de Santiago como dirigente político porque lo conozco. Es un hombre de la política de una familia que respira política. Me parece muy capaz veo que puede dar más y superarse. 

Me gustaría verlo en el sector más republicano del peronismo, el que reflejo la tradición renovadora de Antonio Cafiero. Su estilo y esencia como dirigente, no me parecen cercanos a lo que ha expresado el Kirchnerismo, pese a militar en ése espacio.

4.¿Y cómo crees que será a partir de ahora, que no está alineado con Nación y Provincia, como lo estaba, será más difícil?

No creo que tenga problemas al respecto.

Me parece que en todo caso, si en estos años Navarro, no sigue dando pasos de progreso y mejoramiento, esto se daría más, por errores de diagnósticos y de mala elección de prioridades que por otra cosa.

La Provincia de Buenos Aires debe recuperar el porcentaje de la coparticipación que le fue quitado y que los Kirchner, pese a prometer reintegrarlos, jamás cumplieron y optaron por la discrecionalidad para beneficio de los propios.

El nuevo federalismo en la Argentina debe ser fiscal. Debemos dejar atrás el unitarismo y centralísimo más rancio del Kirchnerismo. Nada puede ser peor.

Además, estoy convencido, que en la Argentina no faltan ni recursos ni ideas, sino que faltan buenos diagnósticos y coraje para animarse a desarrollar políticas de largo plazo, más allá, de la táctica electoral pequeña y de momento.

alvaro de lamadrid Navarro

Comentarios

comentario

Facebooktwittermail