Los candidatos procuran en estas horas decisivas alcanzar las adhesiones que les faltan. En un escenario que parece dar un triunfo al candidato oficial Daniel Scioli, pero que admite la posibilidad de ballotage con Mauricio Macri, las cartas están echadas. Ha sido muy pobre y sin ideas la campaña presidencial. Todo se vio signado por un tacticismo que hizo todos digan lo mismo, en un concierto ganado por la falta de contenido, las contradicciones y el oportunismo.
Además, es notable como los principales candidatos también omitieron hablar de lo mismo: la educación, la pobreza, la corrupción y la estructura mafiosa del poder en la Argentina que no se retira y pretende gravitar desde el poder del dinero, los negocios, la inteligencia, el espionaje y las operaciones para volver y nos tendrá en vilo. Son los deseos traducidos en plan de la Presidente para volver al poder en 2019. El próximo gobierno, sea cual fuera, deberá lidiar con esta cuestión que le significará problemas de gobernabilidad por obstruccionismo político y gremial.
El kirchnerismo ha tomado el Estado como reducto propio, de unos pocos, para una secta que ha privatizado el interés general del país en reemplazo de deseos de poder eterno igual de fantasiosos que de peligrosos. En ese orden, se permitió instaurar, como realidad penosa, el narcotráfico en el país. El Gobierno ha financiado su campaña Presidencial en 2007 y 2011 con aportes vinculados al narcotráfico.
Las cocinas de drogas en la Provincia de Buenos Aires, los vínculos con Carteles Mexicanos, las Farc y el Cartel vinculado por EEUU con Diosdado Cabello, han colocado al país, como centro regional de la producción y comercialización de drogas y el blanqueo y lavados de capitales.
Asusta asimismo el auge de la micro comercialización y el micro consumo.
Un triunfo de Aníbal Fernández en la Provincia de Buenos Aires, cuya vinculación con el escándalo de la efedrina y el negocio de la droga se investiga, podría agravar este panorama. El Gobierno tendrá una batalla con quién resulte elegido Presidente y le antepondrá a esa futura gestión su deseo de retomar en plenitud el poder.
Para ello, ya ha dejado un campo minado en la economía. Organizó asimismo, una estructura de inteligencia y espionaje paralela al Estado con ramificaciones judiciales que le responde y cuenta con un núcleo de apoyo político de una guardia pretoriana propia que se queda en el Congreso, para extorsionar. Ese escenario y esa situación serán inevitable. Se podrá sortear si se logra investigar la corrupción del Kirchnerismo y juzgar y condenar a sus responsables, desmantelando toda su estructura y recuperando el dinero escurrido de las arcas públicas. Es traumático lo que sucede en la Argentina. Hace tiempo, desde 1989, que se viene votando como solución lo que significa solamente un cambio de problema. Necesitamos fortalecer el Estado de Derecho en la Argentina. Ello nos permitirá atajar la narco criminalidad organizada que nos amenaza.
Se viene un tiempo decisivo en la Argentina que se jugará a partir del nuevo recambio Presidencial.
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