El país debe recuperar la normalidad institucional y el estado de derecho dejando atrás años de ajuricidad y mega corrupción gubernamental.

En estos años el delito le ganó a la ley y el poder arraso las instituciones.

Fui el primer denunciante del acto de apoderamiento de lo público más emblemático de los Kirchner en su paso por el poder, el cual constituyó el principal circuito de su enriquecimiento ilícito que posibilitó luego llevar adelante un gran lavado de dinero: el apoderamiento de grandes y valiosas extensiones de tierras públicas, haciéndoselas otorgar para sí a precio vil y violando la ley, donde luego se construyeron hoteles, utilizando todos los resortes del Estado en provecho y beneficio propio.

Esa maniobra, probada con claridad, como toda su operatoria, contó con una cobertura judicial de impunidad, que de no haber existido, podría habernos evitado, mucho de lo que se vino después, en términos de corrupción, a los argentinos.

Es difícil probar actos de corrupción gubernamental y más aún de participación tan clara, directa e inobjetable, como se trató en éste caso con el ex presidente fallecido Néstor Kirchner y la ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Ese apoderamiento de tierra pública y todo lo que vino después, a partir de allí en El Calafate, contó además con la participación y actuación de distintos testaferros, entre ellos José Francisco López y Lázaro Báez, quienes fueron usados para intentar disfrazar y darle apariencia legal a la supuesta actividad hotelera, que como pantalla, sólo escondía corrupción y lavado.

Hubo pues, estos años, una permanente secuencia, una causa constante, un origen claro y una matriz y manual que registran sus antecedentes en el tiempo y dan cuenta de lo que ha sido esa red de corrupción que se organizó desde el poder.

Hubo y hay una historia en estos años de corrupción y tiene que ver también con lo que nos ha pasado como sociedad desde Anillaco a El Calafate.

Esa red de corrupción ha estado a cargo de la ex presidente y no hubo otros cuentapropistas en el país kirchnerista.

Siempre tuve claro que la corrupción de la Ex Presidente, no sólo se trataba del hecho de no poder explicar ésta, su declaración jurada, sino que esa corrupción era única en la Argentina y en el mundo, por su forma, metodología, magnitud, escala y organización.

Los Kirchner, como habían hecho antes en Santa Cruz, lo hicieron en el país. De tal modo lograron organizar su gobierno para delinquir garantizando así la instalación en el país de un Estado Delincuente.

Luego de investigar por años la corrupción del anterior gobierno, en 2015 alerté sobre la necesidad de juzgar la real corrupción de la Ex Presidente y la necesidad de reabrir causas cerradas fraudulentamente a través de desistimientos o sobreseimientos contaminados por presión política a la Justicia.

Manifesté que se debía procurar concentrar causas, logrando conexidades que propicien una adecuada investigación, evitando así, la proliferación de juzgados, jueces, fiscales e investigaciones por separado de los mismos hechos históricos, idénticos o similares, que sólo ayudarían investigándose desordenadamente y sin vincularse a restar eficacia, celeridad y eficiencia judicial.

De ese modo, investigar de manera inconexa la corrupción de estos años sería peligroso, porque podría propiciarse así, sin querer, que la real dimensión y magnitud de esos delitos quede impune.

Juzgar la mega corrupción de estos años sería darle entrada a la realidad suprimida y a la verdad. Construir así los pilares y cimientos para generar anticuerpos institucionales, con el objetivo de que lo que pasó estos años de saqueo y latrocinio no puedan repetirse nunca más en la Argentina.

El autor es abogado y dirigente de la UCR de Santa Cruz.

Fuente: http://www.infobae.com/america/opinion/2016/06/22/juzgar-la-mega-corrupcion-k-y-recuperar-la-normalidad-institucional/

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