París fue víctima nuevamente de sendos ataques terroristas.
El fiscal François Molins, confirmo que los fallecidos en el atentado del viernes 13 de Noviembre, ascienden ya a 129 y los heridos a 352, de los cuales 89 se encuentran en estado crítico. Siete de los atacantes suicidas han muerto. En Bélgica estaría la pista que conduce a los terroristas, al igual que ocurrió con los dos ataques que sacudieron París en enero.
Konrad Szymanski, futuro ministro polaco de Asuntos Europeos, advirtió que su país no admitirá más refugiados como consecuencia de los atentados y ha llamado a la Unión Europea (UE) a “reconsiderar” su sistema de cuotas para la re ubicación de migrantes. Otros líderes europeos cavilan acompañar este pedido.
Los atentados se montan sobre las dificultades políticas de Europa en dos temas que la dividen: los migrantes y los incipientes nacionalismos que jaquean a varios países, con pedidos de independencia, y conformación de nuevas Repúblicas con nuevas autoridades.
En Cataluña, el independentismo se vuelve a afianzar y gana músculo y ya se pide constituir la República en 18 meses y elegir un Presidente de consenso.
Se suma al viejo deseo de independencia del Reino Escocia, que sigue creciendo, como asimismo, en Bélgica , donde su partición y disolución se intenta dar separando la región mayoritaria de Flandes de habla neerlandesa, -conocido como flamenco – y Valonia de habla francés.
El separatismo encuentra en el terrorismo y los migrantes un aliado para justificarse. Se incuban planes de “desconexión” de sus países en Saboya, Francia, cuya liga de Saboya, con una población de 450.000 personas, promueve la independencia de Francia,
Baviera en Alemania y también los históricos planteos de Venecia de irse de Italia- Venecia existió como República durante 1.100 años, desde el año 697 al año 1797, siendo una de las primeras Repúblicas modernas del mundo, con gran legado, cultural, político, artístico y patrimonial.
Si bien, puede ser cierto, que el ingreso masivo de migrantes a Europa desde Asia y África pueda esconder terroristas, no debe estigmatizarse a todos los que en su mayoría escapan del horror, la guerra y el hambre y darles la espalda.
El atentado en Francia prueba que el terrorismo yihadista en Europa no necesita y evade ingresar mediante las corrientes migratorios, porque cuenta desde hace años con un proceso de captación extremista de las bases musulmanas moderadas e inclusive de nacionales europeos, que llevan años viviendo en el Continente
El desconcierto que origina que un Estado como Francia, con altos niveles de seguridad e inteligencia policial resulten nuevamente víctima directa de prácticas terroristas violentas, propias de Estados más débiles. no debe desenfocar a Europa.
La lucha contra el terrorismo es una lucha común, que requiere cooperación y políticas comunes.
Si se cree que la solución pasa por expulsar migrantes y permitir con impotencia y pasividad el fraccionamiento de Europa en nuevas regiones y Repúblicas, que cada vez más, se fortalecen en sus proclamas consistentes en negar a la Unión Europea competencias y facultades para administrar y regular políticas en estos asuntos el retroceso sera tremendo y habrá ganado el terror y el miedo.
Ello ocasionaría, inconscientemente, tomar decisiones políticas irrespetuosas del islam en Europa como estrategia contra el terrorismo por cuanto se alentaría con des protección que señala y acusa a todas las bases sociales que existen en Europa y serían vulnerables de caer en extremismos religiosos.
Eso alentaría este conflicto acusando, casi a todo Oriente, de ser terrorista y peligroso, sería además de algo injusto, un error imperdonable.
El terrorismo en Europa no se reduce a los grupos yidahistas. Los casos de guerras por disolución de Yugoslavia, la ETA en España o del IRA en Irlanda confirman este punto. Ucrania también, de igual modo, incuba acciones terroristas por las luchas étnicas entre separatistas pro-rusos y ucranianos.
A mi modo de ver, la prioridad del terrorismo en la agenda europea requiere esfuerzos e innovaciones en la arquitectura institucional, tanto dentro del continente, como en el resto del mundo. Reeditar y relanzar con más fuerza y convicción la cooperación europea en materia de seguridad y defensa.
Responder con firmeza, aplicando la ley y la justicia. Protegiendo a los ciudadanos de estos ataques, pero sin perder de vista que el conflicto se resuelve sin convertirse en lo mismo que se repele. Mostrando pues, a Oriente, que el grupo terrorista que intenta asolar a Europa, nunca fue visto como representativo de todo el Oriente.



