Cuando el matrimonio Kirchner llego al poder en 2003 tenían decidido aplicar en el país el manual de Santa Cruz- Provincia que gobiernan con nepotismo impune desde 1991.

Gustavo Beliz, fue el primer Ministro de Justicia designado por Néstor Kirchner. Éste, en modo inocente, había creído que se inauguraba una época de nueva política en el país, sin tomar en cuenta, que en realidad, tomaba el poder lo peor de la vieja política. El Ministro Beliz quería llevar adelante una reforma de la justicia federal y de la SIDE e investigar la corrupción de los 90 del Ex Presidente Carlos Menem.

No advertía pues, que al Presidente Kirchner no le importaban estas acciones y sólo quería poder desplegar, como en la vieja Santa Cruz, un dominio de la justicia domesticándola, una inteligencia que espiara a todos los argentinos y no investigar al Ex Presidente Menem, más allá de denostarlo y presentarse como ajeno a la corrupción de ese gobierno, al cual había apoyado, siendo uno de los gobernadores predilectos del Ex Presidente Menem.

“Vos podes sentir que si pinchás teléfonos para tener información sos más poderoso, pero vas a ser esclavo de quien los pincha” le dijo a Néstor Kirchner y a la entonces Senadora Cristina Fernández en la quinta de Olivos Gustavo Beliz, cuando sintió que no tenía retorno su permanencia en el Gobierno.

“Deja, de eso me encargo yo”, cerró el diálogo el presidente Néstor Kirchner, con la senadora Cristina Fernández como testigo.

A los pocos días Kirchner echó a Beliz por los diarios mostrando que nadie en su gobierno podía opinar sobre sus decisiones. Los Kirchner siempre le dieron a la Inteligencia una importancia y trascendencia crucial.

Necesitaban mano de obra dispuesta a ejecutar sus planes más oscuros para ponerlas a disposición de una estrategia de acumulación de poder sin límites, apoyada en el miedo, la extorsión, las persecuciones, las purgas y el amedrentamientos a toda voz disidente y más aún a quienes denunciaban su actuar delictivo.

He vivido en persona estas prácticas en el tiempo en el cual viví en la Provincia de Santa Cruz, cuando los Kirchner la gobernaban antes de llegar al poder nacional y cuando ni soñaban con ese futuro que los pondría al control del país.
Los Kirchner le dieron a Jaime Stiuso desde 2003, un poder absoluto al frente de la Inteligencia.

Este cumplió con eficiencia todos los dictados de los Kirchner y espiando a todos los argentinos, a los dirigentes políticos, jueces, periodistas, empresarios y hasta a los propios funcionarios, haciendo de esta tarea, una política de Estado.

Extorsionaron, escracharon y montaron operaciones a diario.

Estatizaron la vida social privada de los argentinos e hicieron de los carpetazos – información obtenida de modo ilegal y luego difundida- una metodología de destrucción y desmoronamiento políticos de propios y extraños que les sirvió por años al calor del bostezo cómplice de buena parte de la sociedad Argentina.

Ese era el Stiuso bueno y esa era la Inteligencia buena según los Kirchner.

¿Qué pasó luego? Lo conocido por todos.

La rebelión del Jefe de la Inteligencia contra la Ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner, cuando ésta firmo del Pacto de Impunidad con Irán, motivo por el cual fuera denunciada tiempo después por el Ex Fiscal Nisman, luego asesinado.

La Ex Presidenta redoblo la apuesta desechando a Stiuso como zapato usado, desmantelando asimismo la Agencia de Inteligencia, con trabajo encomendado al Jefe del Ejército Cesar Milani, verdadero Jefe en ese entonces ya de la Inteligencia Gubernamental, creando una nueva.

Stiusso se refugió en EEUU. Conociendo a sus jefes políticos, a quién había reportado por años con trabajos sucios y operaciones escandalosas nunca vistas en el país por su escalada y dimensión delictiva, tenía la certeza que su vida corría peligro.

El cambio de gobierno, su regreso al país y su citación judicial a declarar en la causa que investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman fue demonizado por los acólitos y fanáticos del Kirchnerismo, calificándolo de mentiroso, matón, delincuente, y mil calificativos intentando denostar su credibilidad y sus dichos.

La Ex Presidente, mando a hacer declaraciones recientemente a su último Jefe de Inteligencia. El ex titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI, ex SIDE) Oscar Parrilli calificó de “psicópata mentiroso” al ex espía Antonio “Jaime”Stiuso.

Aseguró asimismo Parrili, que su declaración judicial de Stiuso, en la que sembró fuertes sospechas sobre el rol de distintos funcionarios kirchneristas en la muerte del fiscal Alberto Nisman “es una operación política y mediática”.

Además, Parrilli pidió que al ex espía “lo cuiden para que no le pase lo mismo que a Nisman” y dijo que los jueces deberían impedirle a Stiuso volver a salir del país.

Estas declaraciones no hacen más que confirmar que Situso estuvo en peligro en el país. Estuvo en peligro de ser asesinado como Nisman según Parrilli, por los mismos que asesinaron a éste seguramente.

A confesión de parte relevo de pruebas se podría decir de los dichos de Parrilli, que si bien son una confesión, también son una nueva amenaza a Stiuso.

Es cierto que Stiuso no es trigo limpio y no es quién pueda ser el adalid de la verdad, pero es cierto que si actuó mal ayer y hoy está arrepentido por los motivos que sea, así fuera por venganza y resentimiento, puede aportar elementos que deberían ser considerados y evaluados.

De eso se trata la figura del arrepentido, tan divulgada en EEUU y tan conocida en Colombia.
Muchas investigaciones se han llevado adelante por confesiones incriminatorios de alguna de las partes de una organización criminal.

El libro “El cartel de los sapos”, es muy elocuente, se trata de las confesiones de quienes fueron parte de los grupos narcos y los carteles que pactaron reducciones de penas a cambio de delatar a los capos narcos, sus rutas y operaciones.
Stiuso es la cara de una Inteligencia que se uso para perseguir y escuchar a los argentinos. Tal vez quiera causar dañar confesando ciertos secretos o bien quiere simplemente extorsionar para intentar sobrevivir.

No sería relevante cual es la motivación, pero sí que sea interrogado y declare hechos que pueden ser vitales para echar luz a tanta podredumbre. Es reprochable su rol de punta a punta. Seguro que sí. Pero mucho más reprochable son aquellos que le dieron ese poder, lo usaron, y hoy lo atacan como si no tuvieran nada que ver con éste, tratándolo de psicópata mentiroso.

Parecería más claro decir, que esa patología de psicópata mentiroso, es más propia, de quién se quiere presentar como ajeno a lo que hoy critica, siendo que fue su creador y sostén y su causa y razón de ser.

Es increíble escuchar a Parrilli decir con tanto cinismo -por encargo de la Ex Presidente Cristina Kirchner – que Stiuso es un mentiroso.

Máxime cuando viene de alguien que integro un Gobierno, en el cual la mentira, se convirtió en la política oficial abrazada con más devoción.

Comentarios

comentario

Facebooktwittermail