Desde antes de las elecciones presidenciales del 2015 sostuve tres cosas:

1) Que la Ex Presidente Cristina Kirchner jugo a perder y lo logró transformándose en la perdedora alegre.

2) Que va a intentar desestabilizar y generar caos y extorsión política buscando afectar la gobernabilidad y

3) Que el dinero físico guardado de último momento para disponer prontamente y sin necesitar de nadie responde a ese plan de querer volver.

El Presidente Mauricio Macri es el rival elegido y la apuesta del regreso. Se le dejó un campo minado difícil de desactivar y lleno de complicaciones, entre ellas la inflación y falta de inversiones, elementos deteriorados ex profeso para que la economía no se recupere prontamente y el mundo desconfíe de su estado de salud y la conveniencia de invertir en el país.

El Presidente Mauricio Macri gobierna así a prueba y error, con ajustes que se intentan disimular o maquillar sin éxito y con inocencia acerca de las reales intenciones del mundo PJ, el cual se unirá más temprano que tarde para darle zancadillas desestabilizadoras.

Mauricio Macri lleva adelante su gobierno con buenas intenciones de puro presente. Sus recientes ajustes autorizando aumentos de los servicios y el combustible, el 4to aumento del año, en un mundo donde el petróleo no vale nada y lo pagamos muy caro es inadmisible.

En su favor juega la certeza de la sociedad que el rumbo y estado de la economía y el estado de las arcas públicas, en que el anterior gobierno dejo el país, es caótico y desesperante.

Las medidas resultan duras e impactan sobre la sociedad y mucho más sobre los sectores más pobres, motivo por el cual Elisa Carrio, presento un proyecto de ley para que los viajes de los empleados a sus trabajos sean pagados por las Empresas.

Los gremios y los sindicatos, brazos gremiales del PJ, han encontrado en ese ajuste la posibilidad impensada de realizar marchas y movilizaciones y paros exigiendo lo que jamás hicieron en los últimos 12 años. El PJ intenta prohibir despidos y dar dobles indemnizaciones, discutiéndose en el país si eso genera estabilidad laborar o bien imposibilidad de dar nuevos empleos.

 El PJ parece volver a preocuparse por esos temas y por los pobres luego de años de apoyar un gobierno que llevo adelante la peor medida en contra de ellos que fue robarle por años a los pobres, organizando el Estado para hacer negocios personales a costa de menos hospitales, rutas, colegios y menos trabajo digno y oportunidades.

El dilema del presente es esa disyuntiva. Se podrá ordenar la economía y juzgar la corrupción que asolo y arraso el país estos años, se podrá afianzar la normalidad institucional en el país y la gobernabilidad sin que el precio sea la impunidad de lo que paso.

La sociedad argentina tomo conciencia tardíamente de lo que ha sido la corrupción del Kirchnerismo y lo que ello le quito al país en posibilidades de progreso y cambios estructurales.

Hoy quiere que la justicia sea implacable. Nada moviliza más a la gente que ver como se va investigando, que se va haciendo y si vamos a tener culpables en serio o perejiles que consagren la impunidad de los verdaderos responsables políticos y delictivos, la Ex Presidente Cristina Kirchner.

Esta apunta a montarse en las dificultades del Gobierno para victimizarse, presentarse como perseguida y soñar con que la gente se canse de todo y retome el frío egoísmo de años anteriores de pensar en sus vidas, en sus cosas y alejarse del interés general, de lo público y lo colectivo.

Lo que se juega en la Argentina no es si vamos a ser capaces solamente de llevar adelante necesarios e indispensables encarcelamientos, sino si vamos a poder recuperar las instituciones, los organismos de control, la división de poderes y si estos años de robo, saqueo, latrocinio y depredación servirán para que generemos anticuerpos para que eso no pueda suceder más.

Se juega si prevalecerá también la mirada social que privilegia lo personal y lo privado o aquellos que creemos que debe triunfar lo colectivo y lo público.

El actual gobierno cavila. No decide si va en busca de recuperar la economía con justicia o si asegurar una pizca de gobernabilidad a cambio de bastante impunidad,. Si triunfa la segunda opción adelanto mi opinión en el sentido que no gobernabilidad.

La gobernabilidad no será dada por el PJ a cambio de impunidad. Aunque haya impunidad habrá maniobras desestabilizadoras.

De ese modo, así no sea por convicción ni por principios, el Gobierno debe garantizar en serio que habrá verdad reparadora y castigo, no venganza, a los responsables de tanta corrupción.

Todo parece una novela como tratan los medios los procedimientos judiciales, pero déjenme decirles, porque conozco esta banda que gobernó, que lo único que es de novela, es lo que han robado. 

Parte menor, de ese dinero robado, se ha guardado en la Provincia de Santa Cruz, en la Patagonia, y será usado para intentar volver. Los allanamientos largamente anunciados y la banalización del tema, sus consecuencias y el plan a futuro que tendrá al vilo al país, nos hacen no poder ver que es lo que se juega en mi país.

 

 

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