La Presidente Cristina Fernandez de Kirchner, desde fines del 2013 y luego de perder las elecciones de medio término, ha venido llevando adelante una ofensiva, ideada por Carlos Zannini, tendiente a colonizar el Poder Judicial de la Nación para procurar la impunidad de sus cuantiosos y graves delitos de corrupción; fundamentalmente su enriquecimiento ilícito y sus escandalosos negocios en provecho propio, la impunidad pactada con Irán y el posterior asesinato del Fiscal Alberto Nisman y la red de conexiones delictivas internacionales que integra con Irán, China, Venezuela, Rusia y las Farc.

Para ello, ha efectuado nombramientos exprés de jueces, fiscales, conjueces, defensores oficiales y jueces subrogantes nombrados por decreto; y ha creado tribunales como la Cámara Penal de Comandante Luis Piedrabuena en Santa Cruz, para intentar que éste funcione, junto con los Tribunales militantes y familiares de Río Gallegos y El Calafate como un dique que frene que se investigue la corrupción desbastadora y sin límites que esconde aquella provincia.

El miedo de la Presidente a ir presa, han determinado el intento torpe de desplazar al juez de la Corte Carlos Fayt por ser independiente e incomodar por ello. Se lo injurió y se lo intento denigrar, habiendo fortalecido y templado su valor estos ataques.

Recientemente se desplazó de la subrogancia de la Cámara Penal de Casación al Juez Luis M. Cabral, y se lo reemplazo por un abogado sin antecedentes más que su afinidad con el Gobierno. El Juez Cabral debía investigar la causa “Hotesur” de los enjuagues y blanqueos de La Presidente con los números de sus declaraciones juradas en blanco que no cierran, pero que no deben distraernos de investigar su real fortuna delictiva, la 19° del mundo por cerca de US$ 21.000.000.000 millones.

También el Juez Cabral debía resolver casualmente en estos días la constitucionalidad del Memorándum de Entendimiento con Irán, y la consiguiente consecuencia de lo denunciado por el fiscal Nisman sobre este Pacto de Impunidad macabro.

La Presidente teme además que investigaciones realizadas fuera del país, más concretamente en EEUU demuestren y prueben los canales y conexiones internacionales de su corrupción. Para ello ha previsto cubrirse de antemano con un plan de contención Internacional que explica haber nombrado a Eugenio Zaffaroni en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

También mantener y acentuar sus vínculos con el ex fiscal Moreno Ocampo en la Corte Penal Internacional y con el ex Juez
Español Baltasar Garzón, quien fuera inhabilitado por 11 años para ejercer como juez en su país tras ser condenado por haber ordenado escuchas telefónicas ilegales, recibió de manos de la presidente Cristina Fernández de Kirchner la residencia temporal y su DNI argentino y un cargo a sueldo como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados.

Mientras tanto en la Argentina seguimos luchando por la Independencia del Poder Judicial y el Estado de Derecho, que pueda investigar toda esta corrupción con ejemplaridad y buscando la verdad. El Kirchnerismo ha sido el poder bruto, un poder sin moral que ha carecido de reflejos, incluso para ocultar su propia corrupción.

Por eso, en estos últimos años, han dejado visible su intento desesperado, cruel y criminal por defenderse de todo aquello que los acecha y amenaza para exigirle rendir cuentas. Ya no les importa, que esto muestre y deje visible todas sus imposturas, contradicciones, autoritarismo, violencia política y mentiras de años.

Ya dejaremos atrás los argentinos esa frase de Francisco de Quevedo, que viví en carne propia con tristeza todos estos años: “Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”.

Fuente: La Torpeza por Pavor a ir Presa

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