Al asumir la Presidencia de La Nación Mauricio Macri sorprendió al designar canciller a Susana Malcorra, quién no era conocida en el país. En el ámbito de las relaciones internacionales, siendo Jefa de Gabinete del actual Secretario General de la ONU Ban Ki Moon se le reconocía con justicia un notable prestigio y reconocimiento.

Alvaro de Lamadrid

Esos pergaminos justificaron el hecho de ser nombrada Canciller Argentina. Pero al poco tiempo de asumir la canciller hizo saber que pretendía ser la nueva Secretaría General de la ONU y que sería propuesta por el Presidente Macri como candidata para ocupar ese estratégico lugar. Ban Ki Moon tiene mandato hasta el 31 de diciembre de 2016, pero su reemplazante se elegirá en octubre no puede continuar en el cargo porque fue reelegido y es su segundo mandato. El mandato del Secretario General de la ONU dura 5 años y puede ser reelegido sólo una vez.

¿Cómo se elige el Secretario General?

En primer término, el Concejo de Seguridad de la ONU integrado por 5 miembros permanentes (EEUU, Francia, Rusia, China y Gran Bretaña) y 10 no permanentes y rotativos hoy (Japón, España, Egipto, Angola, Uruguay, Malasia, Nueva Zelanda, Ucrania, Senegal y Venezuela) envían una recomendación a la Asamblea General, quién en definitiva elige al Secretario General en Plenaria.

Es importante destacar, que quién desea ser Secretario General de la ONU, no debe ser vetado por ninguno de países que son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, en cuyo caso no podrá ser nombrado, o bien, no contar con la recomendación de algún miembro no permanente, en cuyo caso, también esto complica las chances, aunque en menor medida, no de modo absoluto.

Susana Malcorra tiene la solvencia, la capacidad, los antecedentes y los méritos para ser Secretaria General de la ONU y son reconocidos en el mundo de las relaciones internacionales. Cuenta con el apoyo decidido y el aval de EEUU y su Presidente Barak Obama, quién podríamos decir; ha sugerido al Presidente Macri que la haga candidato, porque goza del visto bueno de la Casa Blanca, quién quiere influir en esta designación, antes de abandonar el salón oval. De allí, es de donde salió la idea originalmente de Susana Malcorra a la ONU.

Ahora bien, hasta allí, todo normal y merecida la candidatura y hasta el aval de EEUU. Que vemos mal: En primer término, usar la Cancillería para promocionar esa candidatura, pues, parece que fue nombrada para ello. En segundo lugar, más incomprensible aún, es el hecho de jugar la política internacional del país y sacrificarla a la búsqueda de avales para su candidatura, tomando posturas y posiciones políticas que tienen en cuenta y privilegian este interés y no únicamente los del país.

En su caso, debería renunciar, más aún, habiendo anunciado que asuma o no en la ONU lo hará. Que lo haga ahora, si es así.

Hay dos datos que generan preocupación.

En Londres, Susana Malcorra, a donde concurrió en el marco de una actividad contra la corrupción internacional, sugirió al Primer Ministro David Cameron, estar dispuesta a quitar accesoriedad al reclamo argentino por Malvinas y dejarlo fuera de la agenda y hasta intentar una salida a lo Hong Kong, 100 años más para los ingleses y luego argentinas.

Se buscó así, sondear alternativas, para impedir el veto inglés, que la quita de carrera. No cayó bien la forma de intentar el no veto en Londres.

El segundo caso, es no apoyar la aplicación de la Carta Democrática en Venezuela y contrariando la promesa de campaña del Presidente Macri, de ponerse al frente del reclamo por los derechos humanos en Venezuela y la grave calamidad humanitaria de su pueblo que muere en las calles a manos de milicias oficiales paramilitares o grupos de choque, que atacan ciudadanos que no tiene alimentos y mueren de hambre.

Además, la canciller Susana Malcorra es amiga personal de la Canciller de Venezuela y hace jugar mal esta amistad. La traduce en clave, de darle por ello, más tiempo a un gobierno que no dialoga y no libera a los presos políticos. Susana Malcorra -no tengo dudas- sería una excelente Secretaría General de la ONU, pero de otro modo debería haber encarado su candidatura. La forma en que se intenta bloquear vetos y no recomendaciones no sólo daña la confianza del país, sino que, puede consolidar incluso, los rechazos a su candidatura que se quieren impedir de manera tan improvisada.

Se provocó lo que se temía. Estas actitudes, sólo han genera desconfianza.

Fuente http://www.minuto30.com/malcorra-y-su-candidatura-a-la-secretaria-general-de-la-onu/485510/

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