El primer ministro que el Presidente Milei confirmo antes de asumir el 10 de diciembre fue Mariano Cuneo Libarona como Ministro de Justicia.

No fue, como se podía uno imaginar ni el Ministro de Economía, ni el Presidente del Banco Central, o el Presidente del Banco Nación.

Cuneo Libarona no cambió nunca a quien defiende, ahora lo hace como Ministro. Era así, encargado por parte del Presidente, para plasmar en acciones su tabula rasa, su olvido e indulto de la corrupción del kirchnerismo, su pacificación trucha, su “no mirar antes sin importar que hicieron antes o de donde vienen”.

Por eso, denunciamos en la justicia, a 19 días de asumir el Presidente Milie, que el plan de Impunidad ideado por Carlos Zannini entre 2019/2023 estaba siendo, avalado, continuando y empujado por el gobierno.  Denunciamos entre todas las acciones y omisiones delibradas en esa dirección, buscar que se consagre el “ARDID Zannini” en YPF y su estrategia para que el grupo mafioso Eskenazi/Kirchner cobre el juicio en Nueva York contra el país por U$S 16.100 millones de dólares.  Denunciamos que la “Tasa Kicillof”,        anunciada por el Presidente a poco de asumir develaba esa intención, que, pese a lo rimbombante del su nombre, se escondía un guiño a su viejo amigo Zannini, a quien apoyo como compañero de fórmula de Daniel Scioli en la elección presidencial del 2015, que se manifestaba en la voluntad de pago expresada.

La nominación en el mes de marzo de Ariel Lijo como Juez de la Corte no es un error, no es una mala idea, ni planes inconsultos de su entorno, es toda una decisión central del gobierno de Milie, que tiene ese marco, ese contexto y esa coyuntura que denunciamos en la justicia en diciembre pasado; un escandaloso pacto de impunidad con el Kirchnerismo.

Hoy, en buena hora, se suman voces de muchos editorialistas, medios de comunicación y dirigencia política y empresarial. Es que el pacto de impunidad hoy exuda por todos los poros la pestilencia política de la decante realidad que transitamos.

La candidatura de Lijo está “recomendada” por Cristina Kirchner, Lijo no es el candidato de Javier Milei, aunque él lo haya aceptado, propuesto y hecho propio. Por eso el kirchnerismo le recuerda que debe decir que es su candidato. Ariel Lijo es el nuevo Raúl Zaffaroni de Cristina en la Corte.

La condenada ex Presidente ha salido a decir que no está a favor de ningún juicio político contra el Presidente Milei, esto no lo tenemos que mirar como un apego al respeto de los tiempos de los mandatos que establece la Constitución Nacional, sino más bien su necesidad de que el Presidente tenga el tiempo necesario para desvincularla definitivamente de sus problemas judiciales, como no lo pudo lograr con Alberto Fernández.

Hasta el diputado Eduardo Valdés, conspicuo e histórico chupamedias de la Ex Presidente fue categórico, nada de juicio político a Milei en todo caso le podemos ofrecer el juicio político su Vicepresidente Victoria Villarruel, a cambio de la ocupar mediante la Presidencia Provisional del Senado, la Vicepresidencia de la Cámara.

Por eso impugnamos a Ariel LIJO, recusamos a Cuneo Libarona, denunciamos su conflicto de intereses en la oficina anticorrupción, y judicializamos el proceso de selección bochornoso que llevo adelante el Ministro de Justicia y el envío de su pliego al Senado, planteando su nulidad.

Juntó el Ministro avales para Lijo con un trapito de tribunales con formularios preestablecidos, idénticos, sin espontaneidad, originalidad y autenticidad, en todo el fuero federal nacional. Una extorsión a cielo abierto. Nosotros, presentamos 104 impugnaciones de ciudadanos, a quienes acompañamos y asistimos para que lo puedan hacer, Pusimos a trabajar a las instituciones para impedir este suceso luctuoso de nuestra democracia.

La pregunta no es por qué quieren a LIJO, sino por qué no quieren a ningún otro. Lijo a la Corte traerá impunidad y zozobra institucional.

Las postales del pacto son añejas. Vienen desde 2015, como denunciamos y contamos en nuestro libro QUEDATE TRANQUILA (LO TENEMOS A LIJO) EL PACTO DE IMPUNIDAD, con Javier Milei, como jefe de los equipos económicos, a través de la Fundación Acordar comandada por Guillermo Francos, de la fórmula presidencial Scioli/Zannini, a quién votó, como lo hizo en 2019 por Alberto Fernández, de quien, por gestiones de Francos, estuvo a punto de ser funcionario los primeros meses de esa nefasta gestión. Las postales del pacto son, el Procurador del Tesoro llevando casi a los límites de la prescripción la causa civil de Vialidad de Cristina Kirchner, la inacción del gobierno para desentrañar el ardid Zannini en YPF, la no investigación penal de las SIRA y del desfalco del Banco Central, ni el plan platita de Massa, el segundo de la UIF, Manuel Tessio eyectado del gobierno por pretender presentarse como parte querellante en la causa de Insaurralde, al igual que Osvaldo Giordano eyectado de la Andes, por avanzar en el negociado de los seguros que salpica al propio gobierno, Cristóbal López recuperando pozos petroleros y Lázaro Báez, llegando a Rio Gallegos con bombos y platillos en actos callejeros a disfrutar lo robado impunemente y descaradamente.

Milei al igual que el kirchnerismo quiere imponer una sola voz, un pensamiento único. De igual modo que Cristina Kirchner, culpa de sus fechorías y desvaríos al periodismo y a quiénes no le hacemos seguidismo acrítico.  Es el Presidente quien dinamita su gobierno, optando por hacer prevalecer a la impunidad con la nominación de LIJO a la Corte.

Milei no está haciendo nada distinto, no trae libertad a nuestro horizonte, sino que trae la impunidad de quiénes saquearon al país y nos quebraron.

La sanidad republicana no viene de la mano de Lijo, la vuelta de los millonarios fondos reservados y el Estado como botín de negocios de los que en los 90 con su pizza con champagne, mezcla de corrupción y revistas del corazón, fueron tan decadentes que parieron al Kirchnerismo y lograron el milagro que este fuera visto como algo nuevo, como hoy Milei.

Todo esto que nos sucede debe ser un aprendizaje, Carlos Zannini, ha logrado con Milei, que cambien algunas cosas para que no cambie nada. La única que está logrando objetivos con Milei es Cristina Kirchner. El kirchnerismo mientras Milei haga el ajuste y no la toque a Cristina lo dejará andar al Presidente.

Un gobierno que selecciona funcionarios mediocres como Lijo para ocupar el cargo más alto en la Justicia no puede proveer ni garantizar un servicio de Justicia independiente, es condenarnos a ser un país sin seguridad jurídica y por ende sin futuro.

El gobierno nunca construyó un plan de regeneración institucional frente a la destrucción K. No hay un proyecto institucional, solo piensan en poner a un tipo como Lijo y entregar y arrojar a las fieras del PJ las vacantes del poder judicial para que depreden la justicia a su gusto.

Transparencia y control son requisitos básicos del sistema republicano. El gobierno carece de eso, basta citar el giro del oro al exterior en que no se sabe el monto, su rendimiento ni cuándo volvería al país. Nadie lo sabe ni controla eso.

Al carecer de un proyecto institucional, solo piensan tener una Justicia obediente y domesticada para encubrir los desaguisados administrativos y legales al mismo tiempo de garantizar impunidad a la casta corrupta.

Sin justicia y con impunidad no habrá viabilidad política, ni valdrá la pena el sangre, sudor y lágrimas sin ética que propone el Presidente, no habrá paz social, ni inversiones, ni podremos recuperar la tan ansiada y postergada normalidad institucional.

Comentarios

comentario

Facebooktwittermail